¿CÓMO SURGIÓ EL TEÑIDO DE PRENDAS?

La necesidad de utilizar ropa para cubrirnos se encuentra intrínsecamente ligado a la coquetería propia del ser humano. Efectivamente, querido lector, el arte del teñido se remonta a épocas tan remotas como la misma civilización humana, casi desde el mismo momento en que surgieron los primeros tejidos de ropa.

En esta publicación, Tintorería Gil darle un repaso a la historia del teñido de prendas y tejidos. ¿Le apetece descubrir dónde empezó a teñirse la ropa? ¿Se ha preguntado alguna vez cómo se las ingeniaban nuestros antepasados remotos para teñir los tejidos y confeccionar túnicas dignas del más exclusivo prêt-à-porter? En ese caso, no debe perderse lo que está por venir. ¿Listo? ¡Comencemos!

¡Con la Antigüedad hemos ido a topar!

Tiene solo unos segundos para reflexionar: ¿dónde cree usted que surgió el arte del teñido? Como ya hemos indicado al principio, este noble oficio se remonta a la Antigüedad. Civilizaciones tan avanzadas como Egipto, Persia, India o China utilizaban el teñido sobre todo para las vendas de las momias, así como para sus propias vestimentas. Aparte de ellos, también se sabe que en civilizaciones de América Latina, como El Salvador, también se valían del teñido de prendas.

Ahora bien, ¿qué tipo de tintes utilizaban? Sabemos que esa pregunta le está rondando la mente casi desde que le desvelamos la edad de esta disciplina. Lo cierto es que se utilizaban tintes extraídos de vegetales y animales. De esta manera, si querían obtener el color amarillo se valían de la gualda o sí había necesidad de usar el color rojo, se usaba la planta rubia.

En otros pueblos, como es el caso de Israel, se obtenía el color rojo (más bien escarlata o carmesí) a partir de las hembras de un insecto conocido por el nombre de quermes. En este caso, el color rojo se utilizaba para la vestimenta de los Sumos Sacerdotes, unos personajes que aparecen constantemente en la Biblia.

Tanto Roma como en Grecia, la cuna de nuestra sociedad actual, como bien conocerá el lector, eran muy civilizados (sobre todo las clases más altas), así que el teñido de tejidos estaba a la orden del día.

Le sonará, de películas o series ambientadas en Roma, ver algunas túnicas o togas con un característico color púrpura. Ha acertado, se utilizaba un tinte extraído de una especie de molusco, que generaba este color. Conocido como púrpura de Tiro, este tinte se reservaba especialmente a las altas esferas de la sociedad por su valor. Tanta era su demanda, que la especie que lo producía terminó por extinguirse: ¡el pan de cada día desde tiempos inmemoriales!

Edad Media: el sector textil

De ahí en adelante, hasta llegar a la Edad Media, los tintes se siguieron obteniendo de fuentes vegetales y animales, sin muchos cambios aparentes. Lo cierto es que fue en esta época (entre el siglo XII y el siglo XVII) cuando comenzaron a surgir las primeras academias y talleres dedicados especialmente al teñido de tejidos. Por tanto, gracias al surgimiento de los famosos gremios, que el lector conocerá, también surgió el sector textil y el teñido profesional de tejidos.

Además, durante la Edad Media, también se descubrió un nuevo tinte color púrpura, que se obtenía a partir de un tipo de liquen, llamado Orchilla.

El descubrimiento de América o la introducción de nuevos tintes

Por todos es sabido que Cristóbal Colón descubrió el continente americano en el año 1492. El día de la Hispanidad también responde a este épico suceso. América no solo aportó nuevos cultivos y productos (eso es harina de otro costal), sino que también aportó nuevos colores y técnicas en cuanto al arte del teñido de tejidos.

Gracias a ello, el sector textil consiguió ampliar su oferta de teñido. Se introdujeron nuevos colores, que se obtenían del carmín, la cochinilla, el añil, la corteza del roble negro americano o el alazor: otra tonalidad de rojo, negro o azul: ¡colores para todos los gustos!

¡Stop al uso de recursos naturales! ¡Han llegado los tintes sintéticos

Como ya hemos visto, hasta el siglo XIX, todos estos tintes y colores se obtenían de fuentes vegetales y animales. Por tanto, como ya se habrá podido imaginar, el proceso era costoso y tedioso.

El primer tinte sintético comenzó a utilizarse en el año 1856, mérito que se atribuye a William Henry Perkin. Este tinte era conocido con el nombre de malveína, por su color violeta intenso. De ahí, el sector textil comenzó a evolucionar a pasos agigantados dentro del teñido de prendas hasta la fecha. Comenzaron a surgir nuevos y vivos colores siguiendo el modelo de Perkin.

En la actualidad, existe una variedad de más de 8000 colores. ¡Imposible rechazar alguno de ellos! Cabe destacar que, aún hoy, se siguen utilizando tintes naturales, obtenidos a partir del campeche y la cochinilla. ¿Por qué si ya existe la comodidad de lo sintético? Qué quiere usted que le digamos, en todos los sectores al final se usa el método de toda la vida. ¿No está de acuerdo?

Y aquí termina este breve viaje a lo largo del tiempo. Desde Tintorería Gil, esperamos que le haya satisfecho. ¿Se anima a dejar en nuestras manos sus prendas para pasar por nuestro único proceso de teñido?

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